Fue un periodo que duró casi dos años al que le llamo el periodo de mi más grande frustración marital. Comenzó aproximadamente en julio de 2004 y terminó como en octubre de 2006. Este periodo de frustración marital consistió en una actividad sexual muy pobre. Soy hombre y con una líbido normal. Es decir que quiero sexo a diario.

Sin embargo durante este periodo el sexo se volvió muy escaso. De nada servía ser cariñoso, detallista, macho sudoroso, casi sualquier cosa que intentaba tenía un alto índice de probabilida de fracaso. Pregunté que hacía y recibía siempre los mismos consejos que no servían de nada. Me llegué a preguntar si ella me estaba engañando pero eso era logísticamente imposible. Así que estuve abrumado de que el resto de mi vida marital fuera así.

En el periodo más peliagudo pasamos 45 dias sin sexo ¿que horror no? Me vi abrumado, mi líbido me pedía sexo, algo que Manuela ya no podía resolver. Así que volví a algunos de mis hábitos de la soltería. Las trabajadoras sociales que atienden a gente necesitada como yo en nobles instituciones como estéticas y casas de masaje y algunas incluso preocupadas por la economía hasta ofrecen sus servicios en la calle.

Si, fui usuario regular nuevamente de las señoritas de la vida alegre y mi líbido recibía un descanso pero eso nunca me quitó la preocupación de vivir el resto de mis años con una mujer fríjida.  Afortunadamente esto fue cambiando poco a poco y debo decir que ya tengo una vida sexual marital de buena actividad. Lo que no cambió mi anterior afición: Las meretrices. ¿cuál es la moraleja?

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